Stéphane no solo conocía el transporte de equipos pesados, lo vivía con una pasión poco común. Cuanto más complejo era, más le apasionaba.

Pero más allá de su experiencia, es el hombre a quien recordamos. Aquel que llegaba a la oficina con una sonrisa, sin importar los desafíos. Aquel para quien una broma siempre daba paso a otra. Un verdadero jugador de equipo, querido por todos.

Mi querido Stéphane, pensamos en ti y te extrañamos. Debes saber que tu paso por AP International dejará para siempre una huella imborrable.

A todos los que leen este mensaje: mantengan la sonrisa pase lo que pase.